No se como iniciar estas palabras, mi cuerpo se siente invadido, por dulce toxico que recorre mis venas, de la enfermedad incurable he sido infectado, mi memoria no borra aquellos recuerdos, que atan y atacan en este momento, los sentimiento renacen en el medio de este sequío espacio, que por años la tierra árida no ha encontrado espacio en donde la semilla pudiera crecer.
Si tan solo, esta soledad que me agobia, no fuera tan dolorosa, sin tan solo pudiera abrazarte un segundo mas y que ese segundo se extendiera por el resto de mi vida, sin tan solo no deseara tanto besar tus labios, sin tan solo en tu mirada no me perdiera, y que mis ojos al encontrarse los míos, no sucumbieran ante la realidad que en mi alma en ese instante inician los juegos artificiales.
La sensación de impotencia de acción, el tener que quedarme de brazos cruzados y verte partir, deseando que no te fueras nunca. El corazón desolado en los instantes que el espacio de mi habitación se hace gigante y yo tan pequeño intentando refugiarme de esta tormenta que desata el corazón.
Me siento como el corazón de un niño que vibra bajo la ilusión de la hermosa vida, del mañana mejor. Las canciones en la radio suenan y me trasportan a mundos en donde la realidad pierde su esencia y el increíble universo en donde estamos juntos se vuelve una perfecta visión
Despertar o no de este sueño profundo, este mágico encuentro, que recobra la vida perdida tiempo atrás; cuantas noches de soledad, esa soledad que aniquila el alma, esa soledad que carece de moral, y destruye el corazón, como con el mismo fuego con que ardió, y ardió que destruyo al final el ideal que lo mantenía.
Mas un ideal es mas fuerte que las armas mas poderosas que el hombre ha inventado, este ideal revive ahora, el sueño, la meta, retorna con mas fuerza, después de haber caído en la guerra, me proclamo presente una vez mas en este cuento de fantasía; que ya había perdido su ilusión, había perdido el camino, me había perdido en la senda de la frustración que me hacia deambular sin ningún sentido ni dirección. Al encontrarme de nuevo en esta intersección y ver un sol radiante, lleno de calor no dudo en dejar mi mochila que ya pesaba con tantas penas, y salir corriendo… a ese espacio tan hermoso, ese espacio que es tu amor.

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