Foto:
Pedro HernándezAquella noche prendí una vela,
quise hablar con Dios,
ya no para que viniera presuroso en mi auxilio,
mas bien para concederle
Este amor en el que deliro.
En sus manos deje,
un puño de ilusiones
y sueños,
le pedí, que no me hiciera morir.
En su calor divino,
me dio a entender
que no debía preocuparme,
que mi alma al fin estaba lista
para enamorarse.
Si es tu voluntad,
si es que así lo quieres,
dame coraje,
por que hoy desperté,
sin aquel puño que tanto había guardado,
del que me había olvidado.
Por eso anoche entregé una vela,
aquel pacto, ya no me pertenece,
creo que nunca estuvo en mis manos…
Latir en vano, no creo que eso exista,
hay miles de razones por esas lagrimas que no dejo ver.
Este fue mi sueño, este es mi llanto.
Yo renací. Intente construir algo hermoso,
algo que nunca había vivido,
esto que nunca había sentido.
Es por esto que pierdo el sentido!.
Que tengas un feliz vuelo,
por que yo aquí me quedo,
y no por miedo,
me quedo, por que se donde quiero estar.